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27 November 2005

Alemania Comunista protegió a criminales de guerra nazis

Documentos desclasificados por la Oficina Tutelar de Archivos de la STASI de Berlín prueban la hermandad criminal entre el comunismo y el nazismo. La izquierda mundial jamás ha querido reconocer que los crímenes y el genocidio del régimen nazi fueron hechos en nombre del socialismo y por lo tanto le pertenecen.


Pocos saben que en la ciudad de Berlín, capital de Alemania, existe un organismo dependiente del Ministerio del Interior conocido como la Oficina Tutelar de Archivos de la STASI, donde se encuentran custodiados miles de archivos de la STASI, el sanguinario servicio secreto de la extinta Alemania Comunista (RDA).

En estos archivos se encuentran los dossier de decenas de miles de intelectuales, catedráticos, periodistas, políticos y artistas de distintos países del mundo que servían de espías y agentes para la STASI y la ex Unión Soviética, y que en la realidad traicionaban a sus países subvirtiendo la institucional democrática occidental para favorecer el sueño de la dictadura socialista mundial. Es algo parecido a lo que ocurre actualmente con el famoso sueño bolivariano del eje Cuba- Venezuela, donde miles de activistas están subvirtiendo el orden de sus propios países para imponer la nueva dictadura comunista-bolivariana de Hugo Chávez.

En nuestro viaje a Berlín, La Otra Verdad News tuvo acceso a algunos de los archivos secretos de la STASI, donde se encuentra evidencia oficial de cómo la dictadura comunista de la RDA protegió a cerca de 20.000 dirigentes nazis, entre ellos muchos criminales de guerra.

Según estos documentos en la RDA vivieron protegidos por las autoridades comunistas un total de 11.000 antiguos miembros de la policía y comandos especiales nazis -las SD -Sicherheitsdienst-; 8.000 agentes de la Gestapo y 3.000 efectivos de las SS -las Schutztaffel o Guardia Negra de Hitler-.

No es de extrañar que el sistema comunista protegiera a criminales de guerra nazi, desde el momento en que los nazis nacieran como una variación del socialismo alemán (Partido Obrero Nacional Socialista Revolucionario Alemán) y su obsesión antijudía figura entre los objetivos políticos históricos de la izquierda mundial, como quedó registrada, por ejemplo, en el primer manifiesto comunista del cine (el Acorazado Potenkin, donde se declaran que los enemigos de la Revolución Comunista son los judíos, el capitalismo, la policía y las Fuerzas Armadas).

En un registro fílmico de las SS publicado por la BBC de Londres, se muestra un discurso público de Herman Göering -lugarteniente de Adolf Hitler y Jefe de Propaganda del Tercer Reich- donde arenga a la multitud con la siguiente proclama: "El nacional-socialismo es el verdadero socialismo".
La izquierda mundial jamás ha querido reconocer que los crímenes y el genocidio del régimen nazi fueron hechos en nombre del socialismo y por lo tanto le pertenecen.

La oscura historia de Günter Wallraff

El más famoso periodista "verde" y defensor de los derechos humanos de Alemania, era agente de la STASI, la sanguinaria policía secreta de la RDA.

La prensa de izquierda censuró la noticia que ha estado remeciendo las conciencias de Alemania durante los últimos meses. Lo que sucede es que la prensa de izquierda publica sólo las noticias que ella quiere que el lector sepa, la mayoría para desinformar (contrainformación, le llaman). Pero publicar noticias como el caso del periodista alemán Günter Wallraff, pueden dejar en clara evidencia el verdadero "trabajo" periodístico de muchos. Y es que no se trata de hacer periodismo, se trata de hacer "trabajo" revolucionario, antidemocrático, anti Bush y anti-neoliberal.

Günter Wallraff, paradigma del periodismo izquierdista de denuncia del racismo o la manipulación de la prensa, el gran defensor de los derechos humanos y gran acusador del gobierno de Augusto Pinochet, el gran defensor de la Paz y contrario al presidente Bush y a la guerra de Irak, es acusado de haber sido agente de la STASI, la siniestra y criminal policía de seguridad de la Alemania comunista.

En la década de los 80, Wallraff, se disfrazó de inmigrante árabe como Alí el obrero, e hizo avergonzar a la sociedad germana con su libro "Cabeza de turco", por las revelaciones sobre el abuso y la explotación contra los trabajadores extranjeros.

Según los documentos de la Oficina Tutelar de los Archivos de la STASI de Berlín, que guarda los documentos secretos del gobierno comunista de la RDA (República Democrática Alemana), Günter Wallraff trabajó como agente entre 1968 y 1971, bajo el nombre clave de "Wagner", con la misión de espiar a otras personas.

Mientras los patrones de Wallraff torturaban y asesinaban en la RDA, él vociferaba en contra de la OTAN, en contra del imperialismo yanqui, en contra del "capitalismo salvaje".

Y mientras la Social-Democracia alemana y un sinfín de ONGs lo exponían por toda Europa como un ejemplo de periodista ecológico y humano, el agente "Wagner" entregaba a la STASI y a la KGB soviética información sobre "métodos de guerra psicológica" y "sustancias químicas", conseguida del seguimiento a investigadores occidentales y de las actividades del consorcio Bayer.

En 1992, durante el éxito editorial de su libro "Cabeza de turco", Wallraff fue acusado de haber sido espía comunista, acusaciones que rebatió con el argumento de que se trataba de una maniobra para desprestigiarlo.

El escándalo ha tomado ahora más fuerza, a la luz de las denominadas "Actas Rosenholz", un material de la STASI que, tras la reunificación, cayó en manos primero de la KGB y luego de la CIA, hasta que el pasado mes de Julio fueron devueltos a Alemania. La nueva documentación ha permitido subsanar una serie de lagunas de conocimiento. Hasta ahora, existían dudas acerca de la identidad de ese "Wagner", por un salto de fechas y dos errores tipográficos.

Cotejando la información conservada en Alemania con la aportada por la CIA se ha reconstruido el acertijo según un informe de nueve páginas, presentado al gobierno alemán. Hasta ahora el departamento que custodia los archivos de la STASI en Berlín había tachado de insostenibles las acusaciones. Pero la situación ha cambiado, según ha admitido ahora su actual directora, Marianne Birthler. Las "Actas Rosenholz" no exculpan ya a Wallraff, sino que apuntan a lo contrario. Tal vuelco en el caso se ha producido, dice Birthler, "tras el análisis de las pruebas recibidas de la CIA".

Günter Wallraff adoptó la identidad del "turco" Alí, aceptó los trabajos más duros, se ofreció para experimentos humanos de la industria farmacéutica, trabajó de mecánico de una central nuclear- "para vivir en propia carne la marginalidad y desprecio a que se ve sometida la inmigración", según sus propias palabras. El resultado fue "Cabeza de turco", best-seller en Alemania, que le valió la enemistad eterna de quienes se vieron "retratados" en la denuncia, como la Unión Cristianosocial de Baviera (CSU), cuyo patriarca, Franz Josef Strauss, le había llevado ya a tribunales.

Las nuevas revelaciones sobre la historia oculta de Wallraff saltaron a la opinión pública a través del diario "Die Welt". Según los propios archivos secretos de la STASI, el agente "Wagner" fue despedido en 1973, por ser un individuo "poco fiable, inconsistente y olvidadizo". Como ya lo dijera el propio Bertold Brecht, "la revolución se devora a sus propios hijos".

Los archivos secretos del comunismo alemán

En la Oficina Tutelar de los Archivos de la STASI de Berlín, se reciben cerca de 8 mil peticiones al mes de acceso a los archivos secretos del régimen genocida de la RDA.

Cerca de 8 mil peticiones al mes de acceso a los archivos secretos de la extinta dictadura comunista de la RDA (República Democrática Alemana), recibe la Oficina Tutelar de los Archivos de la STASI de Berlín, según su directora, Marianne Birthler.

Muchas de estas peticiones pertenecen a simples ciudadanos que quieren conocer qué informaciones tenían sobre sus personas y sus familias los espías de la sanguinaria STASI, la policía secreta del Partido Comunista de la RDA.

Marianne Birthler sostiene que ha sido una dura lucha la de mantener la existencia de estos archivos, porque ha habido gigantescas presiones por parte de grupos que se sienten comprometidos por estos documentos para que sean destruidos.

El 15 de enero de 1990, unos 50.000 manifestantes asaltaron el cuartel general de la STASI en el barrio berlinés de Lichtenberg, después de que comités ciudadanos ocuparan las oficinas de los servicios secretos en el resto de las principales ciudades de la RDA., en una demostración histórica de cómo fue el propio pueblo el que se sacudió de encima el yugo comunista.

Según Marianne Birthler, "esta es la primera vez que una protesta ciudadana acaba con la existencia de un aparato de espionaje, además de que el pueblo se preocupó de asegurar la conservación de unos archivos imprescindibles para confrontar a la sociedad con su pasado histórico".

Son 17 millones de fichas sobre 5,1 millones de ciudadanos y montones de informes recopilados por 91.000 funcionarios que, puestos uno al lado del otro, alcanzan unos 180 kilómetros. Era el aparato de espionaje interior más exhaustivo de todo el bloque comunista, pues disponía de un informante para cada 180 ciudadanos, mientras que, por ejemplo, el KGB soviético tenía a uno por cada 595 y la Securitate rumana a uno por cada 1.533 habitantes.