Helmut Kohl fue espía comunista
Tribunal Administrativo de Berlín autorizó la publicación de las actas secretas de la extinta Alemania Comunista. Se trata de un dossier de 7000 páginas de la STASI que involucran al líder democristiano Helmut Kohl como espía comunista.
El Tribunal Administrativo de Berlín autorizó la publicación de las actas que la STASI (la sanguinaria policía secreta de la ex República Democrática Alemana) acumuló sobre el ex canciller de la República Federal Alemana y líder demócrata-cristiano Helmut Kohl.
En el dossier de 7000 páginas figura Kohl como agente comunista de la RDA y la ex URSS, lo que podría llevar a los investigadores a desenredar la historia de una oscura red de espionaje comunista y conspiración antioccidental que se habría extendido a través de todos los grupos democristianos del mundo, pues todos ellos dependían económicamente de los dineros aportados por la casa central alemana.
El ex-canciller -que no estuvo presente en el fallo- no se da por vencido y anunció que piensa seguir luchando para impedir que los archivos se publiquen y que de ser preciso llevará su caso al Tribunal Constitucional.
El conflicto entre Kohl y la oficina que conserva los archivos de la STASI estalló cuando -en el curso de las investigaciones sobre la corrupción financiera de la Unión Cristianodemócrata (CDU) durante la 'era Kohl'- se planteó buscar datos en el material acumulado por el espionaje del bloque comunista. Kohl pidió que sus actas siguieran siendo confidenciales, alegando que él había sido vigilado por la STASI y no colaborador de ella, por lo que no se debía permitir el acceso a las informaciones obtenidas de forma ilícita sobre él.
Después de una gigantesca presión por parte de los grupos socialistas y de derechos humanos para mantener el secreto de los archivos, el Tribunal Administrativo de Berlín dictaminó en favor de Kohl y el Tribunal Administrativo Federal confirmó su sentencia, prohibiendo además la publicación de documentos de la STASI sobre personalidades históricas, políticos y personas públicas. A raíz de aquella sentencia se abrió un debate sobre la legitimidad de ocultar a historiadores o periodistas informaciones que podrían ser relevantes para la comprensión de determinados asuntos e incluso de toda una época.
El Parlamento decidió tomar cartas en el asunto, por considerar que las instancias judiciales no habían tenido en cuenta la dimensión política de la cuestión, y hace un año se aprobó -sin los votos del partido de Kohl- una modificación de la ley que rige la conservación de las actas de la STASI. Según ésta, se permite la publicación de las actas de personajes históricos y públicos, aunque deja a los afectados el derecho a la intimidad y a apelar contra la divulgación de sus actas. Marianne Birthler -la responsable de la Oficina Tutelar de Archivos de la STASI- anunció, entonces que se publicarían las actas sobre Kohl. Éste pidió al Tribunal que aplicara una multa coercitiva a Birthler si permitía el acceso a sus actas, a lo que ésta respondió pidiendo a la corte que revise su sentencia anterior en función de la nueva ley.
TRAICION A LA PATRIA
El propio Kohl se pronunció a favor de que se investigue el pasado de las personalidades públicas de la Alemania Federal, para comprobar si tuvieron algún tipo de "contacto" con la STASI. "Pienso en personas de todos los ámbitos de la sociedad. De los partidos políticos, de la industria, de los sindicatos, de las iglesias y del periodismo", declaró en una entrevista con un prestigioso diario alemán, y enfatizó que quien hubiese trabajado para la policía secreta comunista debía retirarse de la vida pública, pues caerían en la categoría de "traidores a la patria". En su caso, el ex canciller argumenta que él es una víctima y no un colaborador.
Estos argumentos son difíciles de defender en este momento, pues el caso del periodista Günther Wallraf -un mito del periodismo izquierdista de denuncia, acusado recientemente de haber sido espía de la STASI y traidor a la patria- ha llamado la atención sobre el poco caso que se ha hecho a las relaciones de alemanes del oeste con la policía política de la RDA. Antiguas autoridades de la ex Alemania Comunista están exigiendo que se aplique en el oeste el mismo rigor investigativo que se les aplicó a muchos de ellos después de la caída del Muro.
El abogado defensor de Helmut Kohl aduce en su defensa que no considera que deba haber "diferencias entre famosos y ciudadanos normales", entre "este y oeste", sino sólo entre "víctimas y culpables".
El Tribunal Administrativo de Berlín autorizó la publicación de las actas que la STASI (la sanguinaria policía secreta de la ex República Democrática Alemana) acumuló sobre el ex canciller de la República Federal Alemana y líder demócrata-cristiano Helmut Kohl.
En el dossier de 7000 páginas figura Kohl como agente comunista de la RDA y la ex URSS, lo que podría llevar a los investigadores a desenredar la historia de una oscura red de espionaje comunista y conspiración antioccidental que se habría extendido a través de todos los grupos democristianos del mundo, pues todos ellos dependían económicamente de los dineros aportados por la casa central alemana.
El ex-canciller -que no estuvo presente en el fallo- no se da por vencido y anunció que piensa seguir luchando para impedir que los archivos se publiquen y que de ser preciso llevará su caso al Tribunal Constitucional.
El conflicto entre Kohl y la oficina que conserva los archivos de la STASI estalló cuando -en el curso de las investigaciones sobre la corrupción financiera de la Unión Cristianodemócrata (CDU) durante la 'era Kohl'- se planteó buscar datos en el material acumulado por el espionaje del bloque comunista. Kohl pidió que sus actas siguieran siendo confidenciales, alegando que él había sido vigilado por la STASI y no colaborador de ella, por lo que no se debía permitir el acceso a las informaciones obtenidas de forma ilícita sobre él.
Después de una gigantesca presión por parte de los grupos socialistas y de derechos humanos para mantener el secreto de los archivos, el Tribunal Administrativo de Berlín dictaminó en favor de Kohl y el Tribunal Administrativo Federal confirmó su sentencia, prohibiendo además la publicación de documentos de la STASI sobre personalidades históricas, políticos y personas públicas. A raíz de aquella sentencia se abrió un debate sobre la legitimidad de ocultar a historiadores o periodistas informaciones que podrían ser relevantes para la comprensión de determinados asuntos e incluso de toda una época.
El Parlamento decidió tomar cartas en el asunto, por considerar que las instancias judiciales no habían tenido en cuenta la dimensión política de la cuestión, y hace un año se aprobó -sin los votos del partido de Kohl- una modificación de la ley que rige la conservación de las actas de la STASI. Según ésta, se permite la publicación de las actas de personajes históricos y públicos, aunque deja a los afectados el derecho a la intimidad y a apelar contra la divulgación de sus actas. Marianne Birthler -la responsable de la Oficina Tutelar de Archivos de la STASI- anunció, entonces que se publicarían las actas sobre Kohl. Éste pidió al Tribunal que aplicara una multa coercitiva a Birthler si permitía el acceso a sus actas, a lo que ésta respondió pidiendo a la corte que revise su sentencia anterior en función de la nueva ley.
TRAICION A LA PATRIA
El propio Kohl se pronunció a favor de que se investigue el pasado de las personalidades públicas de la Alemania Federal, para comprobar si tuvieron algún tipo de "contacto" con la STASI. "Pienso en personas de todos los ámbitos de la sociedad. De los partidos políticos, de la industria, de los sindicatos, de las iglesias y del periodismo", declaró en una entrevista con un prestigioso diario alemán, y enfatizó que quien hubiese trabajado para la policía secreta comunista debía retirarse de la vida pública, pues caerían en la categoría de "traidores a la patria". En su caso, el ex canciller argumenta que él es una víctima y no un colaborador.
Estos argumentos son difíciles de defender en este momento, pues el caso del periodista Günther Wallraf -un mito del periodismo izquierdista de denuncia, acusado recientemente de haber sido espía de la STASI y traidor a la patria- ha llamado la atención sobre el poco caso que se ha hecho a las relaciones de alemanes del oeste con la policía política de la RDA. Antiguas autoridades de la ex Alemania Comunista están exigiendo que se aplique en el oeste el mismo rigor investigativo que se les aplicó a muchos de ellos después de la caída del Muro.
El abogado defensor de Helmut Kohl aduce en su defensa que no considera que deba haber "diferencias entre famosos y ciudadanos normales", entre "este y oeste", sino sólo entre "víctimas y culpables".

<< Home