Los archivos secretos del comunismo alemán
En la Oficina Tutelar de los Archivos de la STASI de Berlín, se reciben cerca de 8 mil peticiones al mes de acceso a los archivos secretos del régimen genocida de la RDA.
Cerca de 8 mil peticiones al mes de acceso a los archivos secretos de la extinta dictadura comunista de la RDA (República Democrática Alemana), recibe la Oficina Tutelar de los Archivos de la STASI de Berlín, según su directora, Marianne Birthler.
Muchas de estas peticiones pertenecen a simples ciudadanos que quieren conocer qué informaciones tenían sobre sus personas y sus familias los espías de la sanguinaria STASI, la policía secreta del Partido Comunista de la RDA.
Marianne Birthler sostiene que ha sido una dura lucha la de mantener la existencia de estos archivos, porque ha habido gigantescas presiones por parte de grupos que se sienten comprometidos por estos documentos para que sean destruidos.
El 15 de enero de 1990, unos 50.000 manifestantes asaltaron el cuartel general de la STASI en el barrio berlinés de Lichtenberg, después de que comités ciudadanos ocuparan las oficinas de los servicios secretos en el resto de las principales ciudades de la RDA., en una demostración histórica de cómo fue el propio pueblo el que se sacudió de encima el yugo comunista.
Según Marianne Birthler, "esta es la primera vez que una protesta ciudadana acaba con la existencia de un aparato de espionaje, además de que el pueblo se preocupó de asegurar la conservación de unos archivos imprescindibles para confrontar a la sociedad con su pasado histórico".
Son 17 millones de fichas sobre 5,1 millones de ciudadanos y montones de informes recopilados por 91.000 funcionarios que, puestos uno al lado del otro, alcanzan unos 180 kilómetros. Era el aparato de espionaje interior más exhaustivo de todo el bloque comunista, pues disponía de un informante para cada 180 ciudadanos, mientras que, por ejemplo, el KGB soviético tenía a uno por cada 595 y la Securitate rumana a uno por cada 1.533 habitantes.
Cerca de 8 mil peticiones al mes de acceso a los archivos secretos de la extinta dictadura comunista de la RDA (República Democrática Alemana), recibe la Oficina Tutelar de los Archivos de la STASI de Berlín, según su directora, Marianne Birthler.
Muchas de estas peticiones pertenecen a simples ciudadanos que quieren conocer qué informaciones tenían sobre sus personas y sus familias los espías de la sanguinaria STASI, la policía secreta del Partido Comunista de la RDA.
Marianne Birthler sostiene que ha sido una dura lucha la de mantener la existencia de estos archivos, porque ha habido gigantescas presiones por parte de grupos que se sienten comprometidos por estos documentos para que sean destruidos.
El 15 de enero de 1990, unos 50.000 manifestantes asaltaron el cuartel general de la STASI en el barrio berlinés de Lichtenberg, después de que comités ciudadanos ocuparan las oficinas de los servicios secretos en el resto de las principales ciudades de la RDA., en una demostración histórica de cómo fue el propio pueblo el que se sacudió de encima el yugo comunista.
Según Marianne Birthler, "esta es la primera vez que una protesta ciudadana acaba con la existencia de un aparato de espionaje, además de que el pueblo se preocupó de asegurar la conservación de unos archivos imprescindibles para confrontar a la sociedad con su pasado histórico".
Son 17 millones de fichas sobre 5,1 millones de ciudadanos y montones de informes recopilados por 91.000 funcionarios que, puestos uno al lado del otro, alcanzan unos 180 kilómetros. Era el aparato de espionaje interior más exhaustivo de todo el bloque comunista, pues disponía de un informante para cada 180 ciudadanos, mientras que, por ejemplo, el KGB soviético tenía a uno por cada 595 y la Securitate rumana a uno por cada 1.533 habitantes.

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